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Cavaron fosas comunes para enterrar a los muertos en Indonesia

La devastada Palu vivió ayer un momento terrible. Una fosa común de 10 por 100 metros fue excavada por voluntarios, con capacidad para 1.300 cuerpos, y allí fueron enterrados centenares de cadáveres envueltos en bolsas naranjas, amarillas y negras, que fueron trasladados por tres camiones. «Esto debe hacerse lo más pronto posible por motivos de salud y religiosos«, comentóWillem Rampangilei, jefe de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres.

Todas las víctimas fueron fotografiadas para que sus familiares supieran dónde habían sido enterrados. Allí se vivió una de las situaciones más desgarradoras desde el desastre del viernes: los vecinos recorrieron bolsa tras bolsa, abriéndolas para tratar de identificar a sus familiares.

El gran escape

Tres cárceles de la región fueron afectadas por el sismo y el tsunami, por lo que la caída de algunos muros fue la excusa perfecta que hallaron los reclusos para escapar. Uno de los afectados es el centro de detención de Palu, preparado para albergar a 120 personas, aunque tenía a 581 detenidos. La mayoría de ellos se dio a la fuga no bien tuvo la oportunidad.

En tanto, en el penal de Donggala hubo un incendio y 343 personas aprovecharon para huir. «Se asustaron cuando supieron que el terremoto había sacudido fuertemente Donggala. Los responsables de la cárcel negociaron con los detenidos para permitirles ir a informarse sobre la situación de sus familias, pero algunos no tuvieron suficiente paciencia y prendieron fuego«, describió la situación Ssri Puguh Utami, funcionaria del Ministerio de Justicia.

Además, en medio del caos, muchas personas aprovecharon para saquear los comercios que quedaron en pie.

«¡Llevamos tres días sin comer!»

El desastre que sufre Indonesia obligó a las autoridades a solicitar ayuda internacional, por lo que decenas de agencias humanitarias ya ofrecieron sus asistencia. Sin embargo, la llegada hasta la zona se dificulta por los daños sufridos por aeropuertos y rutas. Lo que más se necesita es alimento.

«No tenemos mucha comida, sólo pudimos tomar lo que teníamos de casa. También necesitamos agua potable», contó una mujer, mientras que otra, desesperada, exclamó: «¡Llevamos tres días sin comer!».

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