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La otra forma de respirar de los neandertales

Los estudios anatómicos de los restos de  neandertales que se han llevado a cabo en los últimos años no solo nos han proporcionado pistas sobre su posible aspecto; a partir de ellos, también hemos podido conocer algunas de las adaptaciones que desarrollaron para poder sobrevivir a la última  glaciación y asentarse en regiones especialmente frías y secas. Así, en 2017, un equipo de investigadores de distintas instituciones argentinas y brasileñas apuntaron en un ensayo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences que aunque la  nariz de nuestros primos evolutivos difería en forma y tamaño de la de los primeros Homo sapiensambas especies contaban con un mecanismo para calentar y humedecer el aire inspirado, lo que les permitió prosperar en esas duras condiciones climáticas.

Ahora, un nuevo trabajo coordinado por Asier Gómez-Olivencia, del Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad del País Vasco e Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, profundiza en la mecánica respiratoria de los neandertales, que, según detalla, era distinta de la de nuestros ancestros. Para llegar a esa conclusión, Gómez-Olivenza y sus colaboradores construyeron un modelo digital de un espécimen de 60.000 años conocido como Kebara 2, descubierto en 1983 en la cueva homónima, en Israel. Tal como comentan en un comunicado, los científicos escanearon las vértebras y los fragmentos de  costillas y huesos pélvicos recuperados. Luego, idearon una herramienta informática que les permitió corregir las deformaciones que presentaban las piezas y recolocarlas en tres dimensiones.

Recreación del tórax de un neandertal

Más capacidad pulmonar

De este modo, pudieron determinar que las costillas situadas en la parte inferior del tórax estaban orientadas de una forma más horizontal que las nuestras. Ello, en opinión de los expertos, sugiere que la respiración de los neandertales dependía sobre todo del diafragma. En nuestra especie, sin embargo, además de este músculo interviene la propia caja torácica. “Las diferencias entre un tórax de neandertal y el de un humano moderno son llamativas. El primero es más ancho en su parte inferior; además, la posición de columna vertebral respecto a las costillas indica que esta estructura era más estable”, aseguran los investigadores Daniel García Martínez y Markus Bastir, del Grupo de Paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, que asimismo han participado en esta iniciativa. García Martínez y Bastir ya habían anticipado en un estudio anterior que muy probablemente los neandertales poseían una mayor capacidad pulmonar; pues bien, los nuevos resultados parecen apoyar su hipótesis.

“Se trata de la culminación de 15 años de investigaciones centradas en el tórax del neandertal”, explica Patricia Kramer, de la Universidad de Washington, en Seattle. Esta antropóloga y bioingeniera, una de las coautoras del estudio, recalca que no es fácil avanzar en este sentido, ya que, debido a su fragilidad, las costillas y la columna no se conservan tan bien como otros elementos anatómicos. En todo caso, espera que los futuros análisis genéticos aporten pistas adicionales sobre la fisiología respiratoria de estos homínidos que habitaron ciertas zonas de Asia y Europa durante 200.000 años, hasta que se extinguieron hace unos 40.000.

Referencia: 3D virtual reconstruction of the Kebara 2 Neandertal thorax. Asier Gómez-Olivencia et al. Nature Communications. DOI:10.1038/s41467-018-06803-z

Imágenes: Neandertal: Allan Henderson / CC – vía Flickr; Fósiles y recreación: J. Trueba / Madrid Scientific Films – A. Gómez-Olivencia / A. Barash / E. Been

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