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Compartían la vida y el uniforme, y eran cómplices del tráfico de marihuana en Itatí

Agustina Faraone Sigel y Joselino Borjas no solo vestían el mismo uniforme de la Gendarmería en Corrientes , sino que eran pareja. Se habían conocido vestidos de verde. Él, subalférez y de un escalafón menor; ella, numeraria. Ambos fueron detenidos tiempo atrás y terminaron procesados como presuntos cómplices de la banda narco que, desde Itatí, dominaba el ingreso y la distribución de marihuana en siete provincias de la Argentina.

Agustina, que hoy está con prisión domiciliaria porque tiene un bebé, es hija del exintendente de Empedrado Juan Manuel Faraone, detenido a mediados de octubre pasado. Su madre, Ariana Sigel, es la actual vicepresidenta del Concejo Deliberante de aquella localidad de 15.000 habitantes situada en el noroeste correntino.

La gendarme quedó comprometida en la causa que instruye el juez federal porteño Sergio Torres por su nexo con la banda liderada por Sebastián «Morenita» Marín, que fue detenido el 12 de octubre pasado por la llamada «megacausa Itatí», en la que también están imputados el juez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila y dos de sus secretarios.

Desde fines de 2014 el fiscal federal Carlos Schaefer y el titular de la Procuraduría de Narcotráfico (Procunar), Diego Iglesias, reunieron decenas de expedientes relativos a esta banda que actuaba con complicidades políticas, judiciales y de las propias fuerzas de seguridad, en este caso, la Gendarmería.

Agustina Faraone Sigel aparece mencionada en varias escuchas que estaban dentro de un lote de 4000 CD que -según fuentes de la investigación- nunca se investigaron en profundidad hasta que fueron remitidos desde el juzgado federal de Corrientes a Comodoro Py.

Faraone Sigel fue detenida en el Escuadrón de Seguridad Vial de la Gendarmería en el Barrio Uno, de Ezeiza. Fue acusada de haber jugado un rol clave para ocultar a Morenita tras un enfrentamiento que sus propios colegas de la fuerza habían mantenido con Marín en la capital correntina, en octubre de 2016. Faraone Sigel fue quien -según señalaron fuentes de la investigación- ayudó a escapar al narco y a esconderlo en Empedrado, por directivas de su propio padre.

El 8 de octubre de 2016 un grupo de 20 gendarmes fue a un departamento del sur de la capital correntina en el que creían que se ocultaba Marín, que tenía pedido de captura nacional e internacional a través de Interpol. Cuando llegaron a ese lugar, los efectivos cercaron la zona a la espera de la orden de allanamiento del juzgado federal, según publicó oportunamente el diario El Litoral, de Corrientes.

Inesperadamente, Morenita -que estaba prófugo- salió de la propiedad, subió a un Volkswagen Gol y trató de huir hacia el sur. Los gendarmes lo siguieron y se enfrentaron con él a tiros. A pesar de estar herido de un disparo, y tras chocar a los efectivos, Marín consiguió escapar a pie. Según las escuchas telefónicas de la causa, el auto en el que se movía había sido adquirido por Juan Manuel Faraone a un empresario de la comunidad gitana.

Faraone es quien le recomendó a Marín que se escondiera en Empedrado, ciudad de la que fue intendente entre 1991 y 1997, donde quien ayudó al narco prófugo fue la gendarme hija del dirigente del Partido Nuevo.

Conexión política

Agustina estaba en ese momento en pareja con Joselino Borjas, subalférez de la Gendarmería, un joven que prestaba servicios en Itatí, donde Morenita tenía su base de operaciones para distribuir la marihuana que provenía de Paraguay, del otro lado de la costa del río Paraná.

Borjas tenía una relación muy cercana con Fabio Aquino, viceintendente de Itatí que fue detenido en marzo de 2017 con el jefe comunal Natividad «Roger» Terán, en el inicio del escándalo de la narcopolítica.

El 13 de febrero de 2017, a las 19.37, Aquino se comunicó con el gendarme para avisarle que lo iba a llamar un hombre del riñón de Morenita Marín que era el encargado de transportar marihuana. El viceintendente contactó al camionero Walter Villalba con el subalférez para que coordinaran el traslado.

Juan Manuel Faraone, ex intendente de Empedrado

Aquino registra otro diálogo con Borjas en el que hablan de la entrega de «70.000 pesos y el resto en un cheque» y en el que se agregó: «Si necesita, podrían hacer una factura de superior monto al real».

Borjas custodiaba a uno de los jueces federales que investigaba a esta banda. Yaca, como le dicen en la fuerza, vendía cierta influencia en los tribunales. Luego, el gendarme fue trasladado a la provincia de Buenos Aires, destinado al Destacamento Móvil 6 de la Gendarmería, en el Centro Recreativo Nacional, un predio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en Ezeiza.

Según informaron desde el Ministerio de Seguridad nacional, Faraone Sigel y Borjas no fueron detenidos en su momento porque fueron usados como «carnada».

Faraone y Borjas no son los únicos gendarmes detenidos en esta causa que sigue adelante el juez Torres, con los fiscales federales Schaefer, Flavio Ferrini y Carlos Stornelli, y con Iglesias, de la Procunar.

En marzo de 2017, el instructor de la Gendarmería Gabriel Fernando Alcaraz, de 37 años, fue apresado en la Escuela de Suboficiales de Jesús María, Córdoba, donde se desempeñaba como instructor en segundo año. Fue acusado de pasar información sobre los controles que se realizaban en la ruta 12 para evitar que los narcos fueran atrapados.

Fuente: http://www.diario21.tv/notix2/index.php

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