Cada 10 de julio se celebra en nuestro país el Día del Comerciante o el Día del Comercio, en honor a todas aquellas personas que trabajan en establecimientos comerciales.

Su festejo se debe a que el 10 de julio de 1854 se fundó la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entidad que ha tenido una gran influencia en el desarrollo mercantil del país.

El comercio ha sido en todos los tiempos y en todas las partes del mundo un instrumento de civilización, de progreso. La prosperidad y el progreso de los pueblos corren paralelo al impulso de su desarrollo comercial. Desde los albores de la emancipación de nuestro país, el comercio argentino ha sido, es y será motor de energía vital, estímulo del espíritu creador y ocupación preferida de hombres emprendedores y progresistas que con sacrificios, han creado empresas comerciales e industriales que hoy reinan en el país y que, a la vez, son fuentes de trabajo, de riqueza y de bienestar colectivo.

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