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OPINIÓN: Trump, el inicio de una nueva época por Jorge Capitanich

Hoy, 20 de enero de 2017, asume Donald Trump como el 45° presidente en la historia de la principal potencia del mundo. Estados Unidos es el país de mayor PIB en el mundo con 17 billones de dólares, con una deuda pública similar al PIB y con un monto de 54 billones de dólares sumando la deuda privada emitida en dólares por el sector corporativo/privado.

Estados Unidos es el tecer país en población en el mundo con 318 millones de habitantes, luego de China y La India que entre ambos suman casi 2500 millones de habitantes en el mundo concentrando el tercio de la población mundial. Es el cuarto país en superficie del mundo con 9,3 millones de kilómetros cuadrados, después de Rusia con 18 millones de km2 y de China/Canadá.

Trump asume la presidencia de la Nación en el marco de un país en donde creció sistemáticamente la desigualdad, que de acuerdo a sus orientaciones iniciales pretende agudizar en virtud de la lucha contra los inmigrantes. Hoy la principal potencia del mundo se encuentra en el puesto 29° en las mediciones internacionales de educación, ha incrementado la desigualdad en la distribución del ingreso y ha precarizado las relaciones laborales en un contexto sin precedentes históricos en virtud de haber sido el país en donde se origina la lucha de los obreros por jornada laboral en Chicago el 1 de mayo de 1886.

 

Frenar el avance chino

Pero lo medular de la política de Estados Unidos es su política exterior. “La verdadera política es la política internacional”, decía Juan Domingo Perón. Por eso la definición medular de su gobierno fue la designación de su secretario de Estado en la persona de Rex Tillerson, CEO de Exxon Mobil. Entrelazar política y petróleo en Estados Unidos es moneda corriente, pero ésta designación tiene el aditamento de construir un nuevo sistema de alianzas internacionales con el líder ruso Vladimir Putin a los efectos de frenar el avance chino.

Seguramente, entre ambos líderes (Trump y Putin) redefinirán los alcances de este nuevo diseño de hegemonía territorial con la reminiscencia de los parámetros de la “nueva guerra fría” sin el muro de Berlín. Para Putin esto implica construir la unidad geopolítica de Eurasia y para Trump un nuevo enfoque en sus relaciones con la Unión Europea.

La dinámica de los cambios es verdaderamente avasallante, desde el Brexit hasta la misma elección de Putin pasando por el referéndum en Italia, la conformación forzada de gobierno en España, las elecciones de Austria con pequeñas diferencias que evitaron la instalación de un gobierno neonazi. El deterioro de los sistemas parlamentarios en las democracias occidentales alimenta el surgimiento de posiciones extremistas que en nombre de la identidad nacional promueven acciones xenófobas con un impacto extraordinario en la convivencia mundial, que permite visualizar una perspectiva que el mismo Papa Francisco ha reconocido como la “tercera guerra mundial en cuotas” atento a la multiplicidad de conflictos esparcidos territorialmente.

 

Las decisiones del presidente

Trump ha decidido tomar las siguientes decisiones estratégicas para su gobierno:

  1. Construir una alianza fuerte con Putin para reducir el poder y la influencia china, a la sazón, segunda potencia económica mundial, primera en población y segunda en superficie planetaria.
  2. Establecer una política hostil contra los inmigrantes con procesos de deportación que superarían 2,5 M de personas, lo cual es similar al número de deportaciones el gobierno de Obama.
  3. Eliminar el Obamacare, lo cual implica la desprotección social para 56 M de estadounidenses que si bien accedían de un modo imperfecto a sus beneficios, resolvía una parte sustancial de sus demandas.
  4. Trazar una frontera dura con México mediante la construcción de un muro que impida el traspaso de inmigrantes de ese origen.
  5. Desarrollar un programa de inversión pública de infraestructura con el objeto de movilizar la generación de empleo de baja calidad que constituye un factor de protesta social en el país. Este programa implica hasta 1 B de dólares de inversión.
  6. Aumento sostenido de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal generado al mismo tiempo un mecanismo de “flight to quality” (salto hacia la calidad) por parte del flujo financiero internacional para el financiamiento de inversión directa en Estados Unidos para el sector público y en materia de infraestructura para el desarrollo.

 

Política exterior

La política exterior será de pacto político con Rusia para frenar a China y administrar los conflictos regionales. Un prominente líder político mundial me dijo: “se viene una acuerdo entre Trump y Putin para negociar Cuba y Venezuela”.

Pero esto no acabará en estas zonas de influencia sino que se extenderá significativamente en medio oriente para la solución Siria y de Irak. Este gran acuerdo implica eliminar terceros actores, distribuir el poder territorial del mundo y generar las condiciones de acuerdos sustentables.

Llega el momento de la solución Euroasiática, la no intromisión en Crimea, la solución geopolítica en Ucrania y la injerencia activa en conflictos fuertes como ser Libia, Egipto y toda la zona de conflicto del Magreb junto a áreas sustanciales de guerras civiles en África. Quizás este acuerdo sea mínimo y no extendido, pero marcará un nuevo sendero en el diseño de la política internacional.

La regulación de la tasa de interés, del flujo financiero de inversiones directas, el precio del petróleo y de otros bienes estratégicos (alimentos y minerales) serán claves para las definiciones estratégicas en el tablero mundial.

América Latina no tiene la mejor parte. Argentina en este reparto tiene la peor parte. Se trata de una economía complementaria con Estados Unidos y en cualquier reparto de dominio territorial no formamos parte  de prioridades estratégicas de las grandes potencias.

Argentina puede verse afectado por estas decisiones por las siguientes razones:

  1. El aumento sostenido de la tasa de interés implica un límite al financiamiento internacional y el aumento de su costo exige extremar la prudencia respecto a las colocaciones de fondos.
  2. La restricción de inversiones extranjeras directas con origen en empresas estadounidenses conspira contra la estrategia de “lluvia de inversiones”. “Volvimos al mundo financiero pero nos patinamos las oportunidades con especulación financiera e inversiones improductivas”.
  3. El mayor proteccionismo impulsado por la principal potencia del mundo agudizará el proceso que se inició en el año 2014 con la combinación de devaluaciones sistemáticas de diversos países que provocaron una guerra de monedas, esto implicó acciones proteccionistas multilaterales que provocaron cierre de fronteras económicas y obviamente, las consecuencias directas e indirectas fueron precisamente el deterioro de los términos del intercambio de muchos países, pero principalmente el nuestro.

 

Escenario desfavorable

La combinación de más tasas de interés, menos inversiones directas de origen extranjero y mayor proteccionismo han generado decididamente un escenario desfavorable para nuestras perspectivas de crecimiento económico. El problema es que no solamente nos afecta a nosotros, sino también a nuestro principal socio comercial: Brasil. Que con inestabilidad política, recesión económica con dos años consecutivos de caída en el PIB equivalente a 7 % acumulativo constituye un motivo adicional de preocupación. Demás está decir las otras cuestiones relevantes como ser la consideración del cambio climático y el incumplimiento por parte de los Estados Unidos de los tratados internacionales y la intensificación de la carrera armamentista.

El escenario que se viene marca un liderazgo con arrogancia plena, sin respeto por el derecho internacional y con acuerdos políticos parciales. No son buenas las noticias para el mundo, pero que otra cosa puede esperarse de un Presidente que es elegido a los 70 años para liderar a la primera potencia del mundo sin experiencia política. Su primer cargo es ser Presidente de la Nación.

No es lo mismo el ejercicio de la arrogancia en una empresa que en un país. Pero los líderes “antisistemas emergentes” en Estados Unidos y en Europa exigen una mirada especial pues expresan la rebeldía y el hartazgo del electorado respecto a las recetas tradicionales del “establishment” político pero terminan configurando una radicalización de los procesos políticos en función de los intereses que demonizaban en campaña. El ejemplo más evidente es Trump. Criticó duramente a Wall Street pero puso al CEO de Goldman Sachs a la cabeza del Tesoro (manejo de la economía). Puso a un multimillonario en el manejo del Comercio y puso a un CEO de una compañía petrolera en política exterior.

Resulta evidente que un “atractivo” discurso popular no se corresponde necesariamente con la implementación de sus decisiones políticas en ejercicio de gobierno. Finalmente, Rusia siendo la quinta economía del mundo con 2,5 billones de dólares constituye una fuerza militar inferior, un poder económico insuficiente y un poder político parcial para alterar las relaciones de poder en el sistema político internacional.

Se abre una nueva instancia, un nuevo escenario, con nuevos actores. El tiempo dirá quien tuvo razón.

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